

aparcamos en el espigón, con mas suerte que los tontos porque llegar aquí fue todo un poema.
playita, puestita de sol, y por la noche el gran follón, una vez más. Eso si, a las 8 en punto de la mañana el servicio de despertador de la guardia siví funcionando puntual puntual, un susto y arreando pa conil.